Lecciones aprendidas en 2014

La entrega desinteresada de los esfuerzos que hacemos como Fundación, seamos mil o sólo tres personas, es uno de los frutos más dulces que se pueden saborear, porque sabemos que nuestras acciones, son resorte para el crecimiento de niños y jóvenes de nuestra región. Sin embargo, es motivante descubrir que aprendemos constantemente de nuestra labor más cosas que las que, infortunadamente, podemos encontrar publicadas como experiencia de otras fundaciones similares. De haber encontrado estas experiencias antes de comenzar a trabajar conformados como Fundación, quizás estaríamos en un punto más avanzado de nuestra gestión.

Hemos aprendido muchas cosas importantes en 2014, y compartirlas abiertamente, puede servir a otras Fundaciones o personas naturales interesadas en una labor similar sostenida:

– Tener claros y organizados los canales de comunicación y los mensajes dirigidos a los colaboradores de la Fundación; no sólo hablamos de los colaboradores directos, sino de los indirectos (aquellos que te ponen en contacto con personas o empresas donantes). La definición de las redes sociales, correos personales y masivos, llamadas y mensajes de texto, nos permiten identificar la mejor manera de llamar la atención de lo que está desarrollando la Fundación.

– Evitar contar con las donaciones de palabra, pues no existen. De hecho, hasta que no hayan llegado a manos directas de los pequeños, no existen, pues es posible que la promesa se convierta en una incomodidad similar a la del cobro.

– Buscar respaldo de las empresas, requiere de un esfuerzo más elaborado. Para esto, es importante desarrollar un portafolio que explique la labor de la Fundación. Para ello, es importante contar con un archivo fotográfico, memorias y testimonios en video que cuenten con supervisión y permisos que correspondan, sobre todo cuando se realizan actividades con menores de edad.

– Las obligaciones comerciales de una Fundación ante bancos, cámaras de comercio y la Dirección de impuestos, es tan sensible y delicada, que es importante dedicarle un tiempo estimado de forma trimestral, para evitar altos gastos de gestión y sostenimiento.

– Restringir los gastos que excedan el presupuesto personal, confiando en los apoyos externos. Es importante saber que los colaboradores trabajan de forma desinteresada, y que el apoyo que dan tiene un valor incalculable en dinero. El dinero para transportes, refrigerios, o los materiales para donación, son complementos que deben gestionarse con antelación, y no simultáneamente a la realización de las actividades.

– Trabajar con menores puede ser tan gratificante, que al terminar una actividad, puede afectar emocionalmente a los colaboradores. El trato, la forma de llegar, relacionarse y desprenderse de ellos, se convierte en un riesgo para quienes participan en la gestión altruista. Para ello, es recomendable el acompañamiento de profesionales de la psicología y de personas con experiencia real en educación.

Esperamos que estos puntos sean de utilidad y motiven a seguir compartiendo lecciones aprendidas a otras fundaciones con más experiencia. Sólo así es posible avanzar en un mundo que requiere ciudadanos comprometidos para trabajar por el desarrollo social. Invitamos a comentar este post, y a compartirlo con otras personas.

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